Si todas las flores quisieran ser rosas…

gabby and alexa

Sin lugar a dudas las olimpiadas en Rio 2016 han sido el evento del momento. Han habido comentarios y críticas al por mayor,  tanto en contra del  país anfitrión, del comité olímpico internacional, de las diferentes delegaciones, de los jueces, y los atletas no se han quedado afuera.  Resulta muy interesante como durante esta justa deportiva ha salido a relucir el lado ‘experto’ de muchos amateurs que con singular cinismo y atrevimiento dan su opinión en temas de técnica del deporte, inteligencia emocional, resiliencia, política, administración y hasta de moda.

En México lamentablemente esta es una cultura propia del ciudadano promedio que se siente con la autoridad moral para criticar y señalar los defectos de demás. Es así como un afán intencionado de distraer y poner la atención en las imperfecciones del prójimo para evitar ser cuestionado y señalado por la incongruencia y falta de coherencia propia. En fin, no es el propósito de esta reflexión centrarnos en la psique del mexicano  y sus desmedidas ganas por demeritar los logros de los compatriotas, ya que esta actitud no es única del mexicano promedio sino es una condición propia del ciudadano mediocre que puede habitar en cualquier región del planeta . Durante estas olimpiadas, ciudadanos de países de primer mundo  también  han sacado a relucir su mediocridad y su ‘sentido crítico’ y vemos como atletas de la talla de la gimnasta Gabby Douglas, medallista de oro en estas olimpiadas ha corrido con la misma suerte que la gimnasta mexicana Alexa Moreno. Mientras Gabby fue criticada por su cabello, Alexa fue criticada por su peso. Lamentablemente en ambos casos las criticas vinieron por parte de sus mismos compatriotas quienes seguramente son incapaces de brincar más de 50 centímetros sobre el suelo, pero eso si tienen un ojo clínico para observar esos pequeños detalles que, dicho sea de paso , nada tienen que ver con el desempeño deportivo de ninguna de las dos.

Después de esta breve introducción para poner el contexto de esta reflexión quisiera enfatizar en el hecho de que lo que han vivido tanto Alexa como Gabby es lo mismo que muchas chicas viven cotidianamente. La sociedad de consumo, hedónica y perfeccionista en la que vivimos ha dictado ciertos cánones de ‘belleza’ para las mujeres a los cuales hay que adherirse para ser considerada digna y valiosa. Sin embargo, este prototipo de ‘belleza’, ¡si belleza entre comillas!, no es más que un conjunto de normas que de alguna forma buscan la estética y la harmonía, pero que nada tienen que ver con lo que es la verdadera belleza.  La belleza auténtica nada tiene que ver con el prototipo actual que está sustentado en la mentira, la seducción,  y la falta de autenticidad. Ambas atletas salieron a competir y mostraron a los espectadores sus talentos, su gracia, su elegancia y la perfección de los movimientos que el cuerpo femenino puede alcanzar. Independientemente de los resultados, las medallas o el lugar en el que hayan terminado, la realidad es que dos chicas talentosas, disciplinadas, y con valor salieron al gimnasio a presentar a través del deporte y el arte (porque ciertamente la gimnasia va muy ligada al arte, no por nada se llama gimnasia artística) quienes son. La belleza auténtica es una proyección del propio  ser, la belleza verdadera no es lo que tienes (un cabello liso y sedoso o un cuerpo esbelto y alargado), la belleza verdadera es quien eres. Por lo tanto, la belleza de ambas radica en quienes son ellas y no lo que tienen, ambas son mujeres gimnastas, que con fuerza y elegancia mostraron su feminidad, sus talentos y su ser. Mi más sincera admiración para ambas y les agradezco a las dos la lección de belleza que nos han dado, gracias  por compartir con nosotros a través de la gimnasia quienes son, gracias por proyectar una belleza auténtica y verdadera que va más allá de modas y estereotipos.

Finalmente concluyo mi reflexión con una frase de Thérèse de Liseux que viene muy al caso con este evento tan lamentable: ‘Si todas las flores quisieran ser rosas, perdería la naturaleza la belleza de la primavera y ya no estarían los campos adornados por florecitas’ Tanto Gabby como Alexa son hermosas flores, que quizás no son rosas, pero no lo necesitan ser porque con su garbo y escencia adornan el mundo con su singular galanura.

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