¿Y tú rezas por tu futur@ espos@?

Fotografía: ABC News

Este artículo esta dedicado primordialmente a las chicas, sin embargo, también aplica para aquellos chicos que se han tomado muy en serio eso de encontrar a la mujer de sus sueños. Espero les sea de ayuda y pronto descubran lo que verdaderamente desea su corazón.

Hace tiempo que escuche uno de los consejos más curiosos para encontrar a tu alma gemela: Hacer una lista con todas las características que estás buscando en ese hombre con el que quisieras compartir el resto de tu vida. Este consejo es muy común en las revistas del corazón. Se piensa que a partir de un decreto personal y pensamientos positivos es posible encontar a tu alma gemela.  Por otra parte,  es común que algunas mujeres recurran al rezo de novenas, por ejemplo a San Antonio de Padúa (volteado de cabeza), a San Judas Tadeo, entre otros, para encontrar a un buen esposo. Sin embargo, es importante recalcar que una historia de amor verdadero no inicia ni por decreto, ni por tener pensamientos positivos, ni por rezar muchas novenas. En pocas palabras, el amor no llega por arte de magia. Y en general si pones en práctica estos consejos posiblemente lo único que logres es desilusionarte al darte cuenta que es casi imposible encontrar a alguien que cumpla todos los requisitos anotados en una lista. O por otro lado lo más probable es que cada prospecto de novi@ que encuentres lo intentarás acoplar a tu lista y tarde que temprano te daras cuenta que no es la persona indicada para tí.

El amor se cultiva y comienza a florecer mucho antes de haber encontrado a esa alma gemela. Toda historia de amor comienza con la oración. El proceso de escribir en una lista las características que buscamos en otra persona es sin duda un proceso pedagógico y claro que sí funciona. Pero dejame explicarte como es que funciona.  No es la lista la que por arte de magia atrae al príncipe azul o a la mujer de tu vida. Es el proceso de interiorizar y decifrar que es lo que verdaderamente anhela nuestro corazón lo que va transformando nuestra vida y poco a poco nos lleva por el camino correcto para encontrar a nuestra alma gemela. Es un proceso complicado que requiere mucho compromiso y tiempo de nuestra parte. El próposito de crear una lista es plasmar en papel lo que verdaderamente desea nuestro corazón. Y para poder llevarlo a cabo es necesario adentrarse en el silencio y la oración para poder escuchar lo que nuestro corazón tiene que decirnos. Este proceso en el que guardamos silencio para escuchar y mediante la oración conversamos con Dios y le pedimos que purifique nuestros deseos para desear lo que es bueno y bello poco a poco nos transforma. Si tomamos muy en serio hacer esta lista y nos ponemos en oracion (ante el Santísimo o en el silencio de nuestra habitación después de haber orado) nos daremos cuenta que muchos de los requisitos primoridiales que teníamos antes han pasado a ser cosas secundarias, poco a poco nuestro corazón nos va revelando que es lo que verdaderamente necesita para ser feliz. Pasamos de una lista con cincuenta mil requisitos a una lista en la que se resumen en varias lineas lo que anhelamos verdaderamente. Lentamente nos vamos dando cuenta que por cada deseo que anotamos en la lista, tenemos que comprometernos a convertirnos nosotros mismos en eso que deseamos en otra persona.  Es así que eventualmente nos vamos convirtiendo en mejores personas, esta conversión nos prepara para poder dar lo mejor de nosotros cuando encontremos a la persona indicada. Anotar todo en una lista y/o rezar una novena y pretender que llegue el príncipe azul o la mujer de tus sueños que cubra todos nuestros requisitos además de ser idealista, es egoista. No podemos exigir que alguien sea lo que nosotros no estaríamos dispuestos a ser.

Una vez que hemos plasmado en papel lo que verdaderamente desea nuestro corazón y tomamos en serio el camino de la conversión no esta de más rezar para que Dios proteja a nuestra alma gemela y nos ayude a encontrarla pronto.  No existe garantía de que haciendo la lista y orando encontraremos en un tiempo próximo a nuestra alma gemela. Tampoco existe garantía de que en algún momento la encontremos, lo que sí es una garantía es que seremos verdaderamente felices y nuestra felicidad no dependera de si tenemos un alma gemela o no. Nuestra alegría procederá de sentir que nos estamos convirtiendo en la mejor versión de nosotros mismos y esa alegría es la que atrae a otras personas y posiblemente, si es que existe, tu alma gemela sea atraída hacia tí.  Algunas personas cuando hacen esta lista descubren que el matrimonio no es lo que su corazón verdaderamente anhela y optan por la vida consagrada, el sacerdocio o la vida célibe y ahí encuentran la verdadera felicidad.

Sin duda alguna la fe juega un papel muy importante, si estamos llamados al matrimonio y tenemos fe es posible aspirar a algun día encontrar a nuestra alma gemela. Para quienes duden del poder de la fe y la oración compartimos con ustedes esta historia de amor verdadero entre Miranda Emde y Jonathan Binaghi que inició con una lista y una oración. La historia fue inicialmente publicada en ACI prensa. También incluimos la novena a Santa Ana para quienes esten en el camino de conversión y espera de su alma gemela.

                        “No es un cuento de hadas ni el argumento de una película romántica. Miranda Emde hizo una lista con 16 características “no negociables” que aspiraba encontrar en el hombre de su vida y rezó varios días una oración de Santa Ana, patrona de las solteras. Pidió con fervor por ella “y su futuro esposo”, quien debía ser un católico practicante.

El primer detalle de la lista de Miranda era este: “Un católico fuerte, que practica su fe, ama su fe, busca crecer y es un verdadero hombre de Dios. Será el líder espiritual en la familia”. Lo segundo era que el hombre debía ser “un verdadero caballero”.

En 2013, Miranda hizo un viaje de turismo junto a su madre al Vaticano y en la Puerta de Santa Ana conoció a un Guardia Suizo llamado Jonathan Binaghi.

La joven trabajaba como directora de marketing en Wells Fargo, una de las empresas financieras más grandes de Estados Unidos, pero conocer Italia la motivó a considerar mudarse al país europeo.

“Mi mamá me presionó a ir a ver a este Guardia Suizo en la Puerta de Santa Ana y pedirle su consejo sobre la vida aquí”, dijo a la cadena estadounidense ABC News.

Al encontrarse con el joven “tuvimos un chispazo instantáneamente, y había algo diferente en su comportamiento que no había visto antes”, dijo.

Jonathan estaba de servicio en ese momento, y no pudo absolver la inquietud de Miranda. Al día siguiente ella debía volver a Estados Unidos, así que intercambiaron correos electrónicos. Estos, eventualmente se convirtieron en llamadas telefónicas.

“En el teléfono, podía sentir que era diferente a otros hombres”, dijo Miranda al Orange County Register. Jonathan “es muy solemne”, y cumplía todos su anhelos.

Al año siguiente, en abril, Miranda volvió a Roma. Ahí, muy temprano por la mañana, Jonathan llevó a Miranda a conocer al Papa Francisco, quien les dio su bendición.

Cuando ella regresó a Estados Unidos, Jonathan, seguro de que ella iba a ser su esposa, se lo confió al Papa Francisco. “¿La rubia?”, le preguntó el Santo Padre, recordando la vez en que los bendijo, “tengan una bella familia con muchos hijos”, le dijo el Papa.

En la pedida de mano, Chuck, el padre de Miranda,  le preguntó a Jonathan cuál creía que era el significado del amor. Él respondió que el amor es “entregarte completamente a alguien y no pedir nada a cambio”.

             Jonathan y Miranda se casarán el 17 de octubre, en una Misa que será presidida por el Cardenal Raymond Burke en la Iglesia de Santa Catalina, en Roma. Al día siguiente, en una Misa privada, su matrimonio recibirá la bendición del Papa Francisco.

La lista de Miranda

Esta es la lista completa escrita por Miranda Emde para su oración de Santa Ana “por Miranda y su futuro esposo”:

  1. Un católico fuerte que practica su fe, ama su fe, busca crecer y es un verdadero hombre de Dios. Será el líder espiritual en la familia.
  2. ¡Un caballero caballeroso! Alguien que es un verdadero caballero.
  3. Buen sentido del humor.
  4. Fuertes convicciones morales.
  5. Noble, solemne y humilde.
  6. ¡Gran comunicador! Alguien que es muy transparente y abierto.
  7. Que tome la iniciativa, que sepa el rol de un hombre y cómo tratar a una dama.
  8. Que tenga una ética de trabajo, ambiciones y metas.
  9. Bien educado, con el deseo de siempre aprender y crecer.
  10. Alguien de gran corazón. Que sabe cómo amar y dar de sí mismo.
  11. Alguien que se enorgullece en cómo viste y le gusta vestirse. Prefiero más formal.
  12. ¡Le gusta divertirse!
  13. Sin equipaje. No anterior matrimonio, hijos.
  14. Alto, fuerte, atractivo.
  15. Es confiado, cómodo consigo mismo, alguien que es independiente, no celoso/controlador/inseguro.
  16. Tiene fuertes valores familiares. Quiere una familia”.

NOVENA A SANTA ANA

Fuente: ACI Prensa

Altísimo Dios eterno, de quien depende todo el ser y el reparo del linaje humano: postrada en tu real presencia suplico se digne tu Infinita Bondad de mirar las ansias de mi alma y oír mis peticiones.

Ante tus ojos son manifiestos mis deseos de que, en el estado de matrimonio, me des la compañía de un esposo que me ayude a guardar la divina ley y testamento santo, para crecer ambos en perfección y en la observancia de tus preceptos. Santo Dios, Padre Infinitamente Providente, no escondas tu piedad de mí, ni permitas, pues eres Padre, que mi súplica sea desechada.

Y pues me mandas, Señor mío, que con confianza te pida como a poderoso y rico en misericordia, concédeme lo que por ti deseo y pido, pues en pedirte hago tu Santa Voluntad y obediencia. Y si mis culpas detienen tus misericordias, aparta de mí lo que te desagrada e impide.

Poderoso eres, Señor, Dios de Israel, y todo lo que fuere tu Voluntad puedes obrar sin resistencia. Lleguen a tus oídos mis peticiones; que soy pobre y pequeña, tú eres Infinito e inclinado a usar la misericordia con los abatidos. ¿A dónde iré fuera de ti, que eres Señor de los señores y Todopoderoso?

Tú me enseñaste a desear y a esperar de tu liberalidad. Entregado tengo mi corazón y mente a tu Voluntad. Aparta mis ojos de la vanidad.

Si fuera tu beneplácito conceder mi petición, todo lo pondré a tu entero servicio, Padre mío, para ayudar a propagar el Reino de Dios en la tierra. Haz de mí lo que sea de tu agrado y alegra, Señor, mi espíritu con el cumplimiento de esta esperanza. Mira desde tu solio al humilde polvo y levántalo, para que te magnifique y adore y en todo se cumpla tu Voluntad y no la mía. Amén.

Esta oración fue escrita en el siglo XVII por la mística española venerable María de Jesús de Ágreda luego de una visión de la Virgen María, quien le habría dicho que así rezaba su madre Santa Ana a Dios pidiendo un buen esposo.

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