Rompiendo el Silencio: Redefinir al Matrimonio Lastima a Mujeres Como Yo – y a Nuestros Hijos.


Historias como la que compartimos con ustedes en esta ocasión no son muy comunes de escuchar. Quizas es porque historias como la de Janna Darnelle no son del interés de los medios de comunicación ni de la agenda política. Por eso es mejor mantenerlas escondidas y en silencio. Por el contrario, escuchamos por todas partes historias rosas de felicidad y alegría presente en los matrimonios del mismo sexo y en las familias del mismo sexo. Queremos compartir la historia de Janna porque su historia es real, es una mujer real que está sufriendo. Sus hijos también están sufriendo, son víctimas de una ideología y no merecen eso. Su mensaje es bastante claro, a pesar de la adversidad y el sufrimiento, ella claramente entiende lo que es el amor verdadero y de que se trata el matrimonio: mantenerse fiel a la persona que has escogido libremente y a los votos que hiciste el día de tu boda.

La historia fue publicada originalmente en The Public Discourse, la traducción fue hecha por Forever 31.

“Dar una imagen positiva de las familias formadas por parejas del mismo sexo tiene esconde la devastación sobre la cual muchas de ellas están formadas. Debemos estar a favor del matrimonio- y de las vidas preciosas que el matrimonio crea.

Cada vez que un nuevo estado redefine el matrimonio, las noticias se llenan de historias felices de parejas de gays y lesbianas y de sus nuevas familias. Pero detrás de esas sonrisas enormes y fotografías resplandecientes hay otras historias, más dolorosas. Estas historias se guardan en secreto, en la oscuridad. Se suprimen y todos aquellos que quieren contarlas son silenciados en nombre de la “equidad matrimonial”.

Pero me niego a permanecer en silencio.

Represento una de esas historias reales que se guardan en las sombras. Siento personalmente el dolor y la devastación generada por la propaganda que destruye a las familias naturales.

El Divorcio

En el Otoño del 2007, mi esposo de casi 10 años me dijo que era gay y que quería el divorcio. Al instante, el mundo que yo conocía y amaba- la vida que habíamos construido juntos- se derrumbó.

Intenté convencerlo de que se quedara, que continuáramos y lucháramos por salvar nuestro matrimonio. Pero mi voz, mis deseos y mis necesidades – y las de nuestros dos hijos- no le importaron a él. Nos convertimos en objetos desechables porque él ya había abrazado un mundo diferente que se había convertido en su total identidad. Ser gay fue más fuerte que su compromiso, sus votos, su responsabilidad, su fe, su paternidad, su matrimonio, su amistad y su comunidad. Todo esto fue tirado a la borda por seguir su nueva identidad

Aunque intenté salvar nuestro matrimonio, no hubo nada que detuviera a mi esposo. Nuestro divorcio no fue arreglado con mediación ni con abogados. No, fue un trámite que se llevó en la corte. Mi esposo quería la custodia de nuestros hijos. Su caso se resumió en una sola frase: “Soy gay y merezco mis derechos”. Esto le funcionó: el juez le dio prácticamente todo lo que mi esposo quería. En un punto, el juez hasta le dijo a mi esposo, “Si hubieras pedido más, te lo hubiera dado”.

De verdad creo que el juez estaba legislando desde la banca, ignorando los hechos de nuestro caso en particular y simplemente nos estaba utilizando –y a nuestros hijos- para influenciar futuros casos. En nuestra sociedad, los ciudadanos LGBT son considerados como victimas marginadas que deben ser protegidas a toda costa, aunque eso signifique pasar por encima de los derechos de los demás. Ignorar la injusticia cometida en mi contra y en contra de mis hijos, el juez parece que pensó que estaba corrigiendo una injusticia mayor.

Mi esposo nos dejó por su amante gay. Ellos ganan más dinero que yo. Ellos son dos y yo estoy sola. A pesar de eso, el juez pensó que ellos eran las víctimas. No le importó lo que yo dije o hice. No tuve la oportunidad de salvar a nuestros hijos de ser arrumbados como si fueran equipaje

Una Nueva Familia con Pareja del Mismo Sexo- Construida en las Ruinas de la Mía

Mi ex-esposo y su pareja se casaron. La primera ceremonia tuvo lugar antes de que nuestro estado redefiniera al matrimonio. Después de que se autorizaran las uniones entre personas del mismo sexo, decidieron repetir el enlace. En ambos casos, mis hijos fueron obligados- en contra de mi voluntad y de la de ellos- a participar. En la segunda ceremonia, que incluyo más de veinte parejas, las noticias locales y los periódicos documentaron las primeras “bodas” gay oficiadas en nuestro estado. USA Today realizó una sesión de fotos sobre mi ex y su pareja, mis hijos y hasta los abuelos. A mi no me notificaron de este enlace, ni me pidieron mi opinión sobre dejar que mis hijos fueran usados como objetos para promocionar las uniones del mismo sexo en los medios de comunicación.

Cuando ocurrió la primera ceremonia, este matrimonio no estaba reconocido por el estado, el país o la iglesia. Y la unión de mi ex-esposo, como la mayoría de las relaciones entre hombres, son relaciones “abiertas” no exclusivas. Esto le envía un mensaje muy claro a nuestros hijos: que lo que sientes está por encima de las leyes, las promesas, y las autoridades. Puedes hacer lo que quieras, cuando quieras- y no importa a quien lastimes en el camino.

Después de que las fotos de nuestros hijos fueron publicadas, comentarios y posts inundaron los medios. Comentadores exclamaban lo hermoso que era esta familia gay y felicitaban a mi ex-esposo y a su pareja por la familia que habían “creado”. Pero hay alguien insignificante que hace falta en esas fotografías: la madre y esposa abandonada. Esa “familia gay” no podría existir sin mí.

No existe ninguna familia gay que exista en el mundo que no haya sido creada naturalmente.

Cada familia con parejas del mismo sexo existe mediante la manipulación de la familia. Detrás de las caras felices de muchas familias encabezadas por parejas del mismo sexo vemos relaciones que han sido construidas a partir de la destrucción. Representan alianzas rotas, amor abandonado, responsabilidades trituradas. Están construidas en traición, mentiras y heridas profundas.

Esto mismo sucede en parejas del mismo sexo que usan métodos de reproducción asistida como las madres surogadas y la donación de espermas para tener hijos. Estos procesos explotan a hombres y mujeres por su potencial reproductivo, tratan a los hijos como si fueran un producto que se puede comprar y vender y le niegan la posibilidad a esos hijos de tener una relación estrecha con sus padres biológicos. No se puede encontrar ni plenitud ni balance en ese tipo de familias, porque siempre hay algo que falta. YO falto. Pero YO SOY REAL, y represento cientos de miles de esposas que han sido traicionadas y rechazadas.

Si mi esposo hubiera elegido quedarse, se que las cosas no hubieran sido fácil. Pero de eso se trata el matrimonio: hacer un voto y elegir vivirlo día a día. En la enfermedad y en la salud, en los buenos momentos y el los malos, los esposos deben elegir poner a la otra persona primero, amándola incluso cuando es difícil.

Un buen matrimonio no solo depende del deseo sexual que puede volverse incontrolable. Depende de elegir amar, honrar, y ser fiel a la otra persona sobre todas las demás. Es común para los esposos sentirse atraídos a otras personas- generalmente del sexo opuesto, pero algunas veces a personas del mismo sexo. Los esposos que valoran su matrimonio no actúan en base a esos impulsos. Para aquellos que se encuentran atraídos a personas del mismo sexo, mantenerse fieles a su esposo (a) del sexo opuesto no es traicionar su propia identidad. Por el contrario, es una decisión a no dejarse gobernar por sus pasiones. Muestra profundidad y fortaleza de carácter cuando personas así se mantienen firmes en sus votos, y luchan por recordad honrar y recibir el amor que tuvieron de sus esposas(os) cuando se casaron por primera vez.

Mis Hijos Merecen Algo Mejor

Nuestros hijos pequeños fueron voluntaria e intencionalmente arrastrados a un mundo de conflicto y creencias combativas, estilos de vida y valores, todo en el nombre de los “derechos de los gays”. Su padre se mudó al condominio de su nueva pareja habitado por dieciséis hombres gays. Uno de ellos tiene 19 años se dedica a la prostitución y les presta sus servicios. Otro hombre, que funge como la figura paterna de la comunidad tiene alrededor de 60 años y tiene un novio que está en los 20s. Mis hijos son llevados a fiestas gay donde son los únicos niños y se sirven bebidas alcohólicas. Los llevan a juegos de beisbol transgénero, recaudación de fondos para los derechos de los gays, y festivales de film LGTB

Mis dos hijos enfrentan problemas de identidad, como otros niños. Sin embargo, hay ciertos problemas profundos y únicos que mis hijos tienen que enfrentar como resultado de las acciones de mi ex-esposo. Mi hijo quien está entrando en la adolescencia está muy interesado en las niñas. Pero ¿cómo va a aprender a comportarse cuando está rodeado de hombres que buscan la gratificación sexual de otros hombres?. ¿Cómo va a aprender a tratar a las niñas con cuidado y respeto cuando su padre las ha rechazado y devaluado? ¿Cómo va a abrazar el desarrollo de su masculinidad sin ver que su padre vive una auténtica masculinidad tratando a su esposa y a su familia con amor, honrando sus votos matrimoniales aunque sea difícil?

Mi hija también sufre. Ella necesita un padre que la impulse a abrazar su feminidad y belleza, pero estas cualidades son parodiadas y distorsionadas en el mundo de su padre. Su padre usa maquillaje y diversos artículos que compra en los sex-shops para disfrazarse en Halloween. Continuamente está expuesta a ver hombres que se visten de mujer. Las paredes de su condominio están adornadas con cuadros grandes con imágenes de mujeres en posiciones provocativas. ¿Qué va a creer mi pequeña niña sobre su feminidad y su belleza? Su padre debería proteger su sexualidad. Por el contrario, su padre la está distorsionando.

Sin la guía de su madre y su padre,  ¿Cómo pueden mis hijos desarrollar su identidad y su sexualidad?. Me lastima ver a mis hijos sufrir desesperadamente intentado darle sentido a su mundo.

Mis hijos han sufrido grandes pérdida por la decisión que tomó mi ex-esposo de identificarse como un hombre gay y tirar a la borda su vida con nosotros. El tiempo está revelando la profundidad de las heridas, pero no voy a permitir  que me destruyan a mi o a mis hijos. Me niego a perder mi fe y mi esperanza. Creo más apasionadamente en el poder de la alianza matrimonial entre un hombre y una mujer ahora más que cuando me casé. Hay otro camino para aquellos con atracción al mismo sexo. La destrucción no es la única opción – no lo puede ser. Nuestros hijos merecen más de nosotros.

Este tipo de devastación no debe de ocurrirle a ninguna otra(o) esposa(o) o hija(o). Por favor, te suplico: defiende el matrimonio entre un hombre y una mujer. Necesitamos estar a favor del matrimonio – y de las vidas preciosas que crea.

Janna Darnelle es una madre, escritora, defensora del matrimonio entre un hombre y una mujer. Ofrece ayuda a otras familias que han sido impactadas por la homsexualidad.

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