Baila con Dios y Él dejará que la persona correcta los interrumpa

por Forever 31

Aunque pudiera sonar como una frase cursi y poco esperanzadora para aquellos jóvenes que están en espera de que aparezca esa persona ideal para compartir el resto de su vida; bailar con Dios en realidad es algo bastante realista y práctico.

En la sociedad en la que vivimos actualmente es bastante complicado encontrar y establecer amistades sinceras y duraderas, que decir de la dificultad de encontrar el verdadero amor, eso suena como algo imposible.  La mayoría de las veces nos enfocamos tanto en querer encontrar esa persona ideal que no nos tomamos el tiempo para conocernos, para saber quiénes somos en realidad, hacia donde vamos y cuáles son nuestras metas. Pretendemos saltar a la pista de baile y bailar la melodía en turno con la primer persona que se cruza por nuestro camino con alardes de gran bailarin(a).  Cuando estamos en  la pista de baile nos forzamos a seguir los pasos de waltz aunque la música de fondo sea un rock n´roll o un cha cha cha; y por supuesto que al final del baile nos quedamos con ese sentimiento de frustración y descontento.

Utilizando un poco el lenguaje metafórico y  alegórico,  la mayoría de las veces pretendemos que nuestras relaciones amorosas fluyan como un waltz alrededor de la pista de baile. Sin embargo, en la realidad ni siquiera sabemos cómo bailar waltz,  no nos preocupamos por aprender a bailarlo y mucho menos asistimos a los lugares en donde pudiéramos encontrar algún candidato(a) con quien sacarle brillo a la pista. Pero aún así, nos encaprichamos con querer salir a bailar. En lenguaje directo, sucede que pretendemos encontrar a esa persona ideal sin siquiera tener una idea de quienes somos, cual es nuestra misión en esta vida, y hacia donde queremos llegar.  Por consiguiente cuando escogemos a nuestra pareja de baile no tenemos la remota idea de cómo comenzar a bailar.

Cuando se requiere encontrar una pareja de baile es necesario buscar a alguien con quien acoplarse, alguien que pueda seguir el mismo ritmo.  De igual forma cuando buscamos a la persona adecuada para compartir nuestra vida es necesario buscar a alguien con quien acoplarse y seguir el mismo ritmo. Para encontrar a ese(a) bailarín(a) con quien bailar el resto de nuestras vidas es necesario ir paso a paso.  Como bien se mencionó anteriormente es indispensable conocernos a nosotros mismos y quien mejor que Dios quien nos ha creado y sabe quiénes somos en realidad para ayudarnos a conocernos mejor. En este proceso de auto-conocimiento, la oración juega un papel muy importante, es a través de ese dialogo íntimo con Dios que podemos ir poco a poco familiarizándonos con las melodías y practicando nuestros primeros pasos de baile.  Es decir vamos comprendiendo quienes somos, hacia donde vamos y que ecesitamos hacer para llegar a nuestra meta final.  Una vez que estamos familiarizados con la melodía es inevitable querer pararse a bailar y poner en práctica los pasos aprendidos, es ahí en donde la oración nos ha de llevar a tener un encuentro con Aquel que nos ha invitado a bailar y con Quien  tenemos la certeza nos sabrá guiar por la pista de baile. Ese encuentro maravilloso lo podemos tener a través del sacramento de la Eucaristía que nos fortalece y nos renueva. Nos reafirma en su amor y nos impulsa a salir a las periferias a compartir ese amor con la gente que nos rodea, a buscar el bien de los demás y a discernir quienes podrían ser candidatos con quienes compartir la pista de baile.  Como es de esperarse en cualquier bailarín novato y también en los muy experimentados, habrá fallas de nuestra parte, nos  tropezaremos, nos saldremos de la pista de baile y quizás hasta perderemos el ritmo. Pero para eso está el sacramento de la confesión cuya gracia nos dará la fortaleza necesaria para regresar a la pista de baile y continuar bailando.  En el transcurso de este baile con Dios nos iremos realizando como personas, iremos fortaleciéndonos emocional y espiritualmente, aprenderemos a disfrutar las diversas melodías, y en el momento indicado habrá una colisión en la pista. ¡Sí una oportuna y coincidente colisión!,  Dios permitirá que esa persona la cual Él creó especialmente para nos interrumpa mientras bailamos. En ese justo momento estaremos listos para continuar bailando los tres.

Ten confianza en Dios y no dejes que la desesperanza llene tu corazón. No te desesperes Aquel que te creó nunca te dejará solo(a) en la pista de baile y dentro de sus planes maravillosos el habrá de poner en tu camino a la persona correcta para que continúes bailando.

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